

Son muchos los hombres que tienen un pene curvado, un problema que si es leve se considera normal pero que, sin embargo, preocupa a muchos varones. Las curvaturas de pene no suelen estar relacionadas con enfermedades, exceptuando la de Peyronie (o curva adquirida), sino que suelen ser congénitas (de nacimiento) o provocadas por pequeños microtraumatismos.
Aun así, constituyen un problema en el momento en que esa curvatura es muy pronunciada, porque dificulta las relaciones sexuales o, en los casos más extremos, el paciente sufre molestias al orinar o eyacular.
Las características de los penes curvos se pueden definir en función de la forma y de la manera cómo se ha adquirido esta curva. El pene o cuerpo fálico puede presentarse con desviaciones de diferentes tipos: hacia arriba (ventral), hacia abajo (dorsal), hacia la izquierda o hacia la derecha (laterales).
La deformidad del pene también varía según:
Los pacientes que padecen deformidad de pene pueden sufrir inseguridades a la hora de tener relaciones sexuales. De hecho, existen muchos casos en los que esta deformidad dificulta el acto sexual, con el riesgo de que el miembro se fracture durante la práctica sexual si la curvatura es muy pronunciada.
El pene tiene dos formas clínicas posibles. En unos casos, la curvatura del pene se produce desde el nacimiento del varón y suele ser indolora, incluso en los casos en que la curva es más pronunciada. La única solución para esta curvatura es la intervención quirúrgica, pero en cualquier caso el especialista debe valorar cuándo debe ser operada. Esto depende de las dificultades que el pene curvo le provoque al paciente.
En este sentido, el especialista debe valorar el paciente a nivel físico y también a nivel psicológico para valorar la idoneidad de la intervención.
En otros casos, en cambio, la curvatura se produce a causa de la enfermedad de Peyronie y puede provocar dolor durante la práctica de relaciones sexuales. Se trata de una enfermedad muy incómoda y dolorosa, que puede provocar nódulos palpables en el pene, pérdida de tamaño, retracción y cierta disfunción eréctil.
Aunque su origen aún se encuentra en estudio, en general, esta enfermedad tiene como factores de riesgo personas que padecen diabetes o que han consumido algunos medicamentos específicos.
Los casos de curvatura adquirida del pene (Peyronie) que se encuentran en sus fases iniciales pueden ser tratados mediante la iontoforesis, que permite aplicar de forma localizada un medicamento para eliminar los nódulos que provocan la curvatura.
Una vez estabilizada la curva, en la mayoría de los casos debe solucionarse la desviación a través de una intervención quirúrgica, con el único inconveniente de que la operación suele implicar una reducción del miembro viril en la mayoría de los pacientes.
Gracias a la investigación del Dr. Natalio Cruz y su equipo de la Clínica Andromedi de Sevilla, se puede garantizar que el acortamiento del pene se reduce al mínimo, ya que se usan técnicas sofisticadas de injerto, consiguiendo así un pene simétrico sin reducir su tamaño.
Comúnmente la técnica de Nesbit ha sido el “gold standard” en la mesa de quirófano, pero desde hace años ha ganado mucho terreno la técnica de rotación de cuerpos cavernosos (o técnica Shaeer), que aunque es técnicamente bastante más compleja, entrega mejores resultados ya que minimiza completamente el acortamiento del pene.
El 99% de los casos de curvatura de pene pueden solucionarse, mediante una cirugía que mantiene la funcionalidad sexual y reproductiva del pene al 100%. Tras la operación el paciente mantiene el 95% del tamaño inicial de su pene.